martes, 4 de diciembre de 2012

me gustó ir a guadalajara. dejé de leer definitivamente algunas cosas. puse punto final

me gustó ir a guadalajara. volví a comer queso, pocos lácteos eso sí. dejé de leer bodrios.
hay cosas que me gustaron más que otras de guadalajara.
una, que me acerqué nuevamente a los libros. antes, es decir, hace dos meses, era una lectora compulsiva, luego viajé a italia, y como no hablaba italiano, no pude leer todo lo que quería. luego, de regreso en el tren génova-milán-barcelona dije: no volveré a leer ficción pura. me convenzo y me convenzo esta vez.
hace rato que la idea me rondaba, y me rondaba desde que comencé a escribir y leer.
los libros de ficción pura de los grandes mesones son estúpidos, al igual que todos los narradores, porque alejan vida y obra, y se generan en mentes que no quieren estar pisando la realidad, o el cuero que les toca.
me puse a pisar, pisar, pisar. la tierra estaba durísima. me sentí idiota. pero es que puedo hacerlo, creo, puedo pisar la tierra y olvidarme de que existe el concepto puro de la ficción. amarrar mi pata a la silla si es necesario sentir la tierra.
tierra difícil de golpear, de asir. pero igual decidí meterme en esa realidad que es bien densa, es como imposible en su densidad material. qué dura es la materia, madre mía. mejor regresar a los libros, me decía. pero no, los libros me tenían desencantada. y aún... leo menos, leo primeras páginas, las desecho sin culpa. eso ya no está. cuando niña me atormentaba no terminar de leer un libro. ahora reconozco bodrios y tiro por la ventana.
recorrí tanto mesones en guadalajara. en cada mesón había uno de los que me gustan. los demás, ficción pura de bajo vuelo. ficción para el gran mercado. mesas,  mesones de ficción que después los editores pican con picapapeles, ya que saben que no fueron más que ideas lindas de sus escritores. ideas maravillosas. y los pican.
no me gusta demasiado ese ejercicio... sólo creo en ella cuando mezcla y mezcla géneros, cuando el escritor se vomita en las palabras. si no es así, no le encuentro sentido. la aspiración ficcional pura y alejada del cuerpo es un bodrio. y hay narradores que siguen intentando dominar la técnica y escribir lindo, de forma maravillosa.
hay que estar en ese límite de palabra y vida. la ficción maravillosa es además lejana a nosotros. no sé porqué se instala en mentes de sujetos que circulan por este sistema. se instala en mentes aspiracionales de ficción. de otra que fue la escribieron algunos para determinar época y momento y que los llevó a lugares que ya no están.
por eso me gustó ir a guadalajara, ya que no leí demasiado, no me volví loca comprando libros. estaban tan caros además.
me reencontré con un par de libros, pocos que están en ese límite. encontré sólo tres libros de ese límite: por una literatura menor de deleuze y guattari. perspectivas desde el mundo real de gurdjieff (este para mi padre). diario de duelo, de roland barthes. escribir ficción, de edith wharton, y un libro que me regalaron en el avión: nosotros, los caserta, de autora venturini. un tremendo descubrimiento para mí.
en fin, me gustó ir a guadalajara. ahora tengo puras ganas de escribir algo, que intuyo tiene que ver con esto. me gustó ir a guadalajara.

13 comentarios:

Maori Pérez dijo...

Bravo!

claudia apablaza dijo...

bravo mao! vamos por oceana

Anónimo dijo...

Disfrute el post, coincidió con que ando hojeando otro libro de Deleuze , CRITICA Y CLINICA, esta en Anagrama.Saludos

claudia apablaza dijo...

ah, qué buena lectura...

Kepa Uriberri dijo...

Buen tema, Claudia;

¿Qué es ficción? Para mi, todo es ficción excepto mi experiencia inmediata. Apenas se aleja y se mete en la perspectiva del pasado, hasta lo vivido se transforma en ficción. Con mayor razón, entonces, lo que escribes en este artículo, para mí, es ficción. Tú misma eres un personaje que ramoneó por la feria en Guadalajara y otros lugares. La diferencia está en que yo creo en tu ficción, la asumo real por alguna razón y la interpreto en esa categoría. Yo asumo que existes y no eres la ficción de un creador. Hay elementos, que se manejan a nivel técnico, que acercan o alejan al lector general, de la realidad. Tolkien los extrema en un sentido, Borges, cínicamente, los mueve en el otro, incluso cuando, como en el Aleph, el relato es fantasioso. En otros casos como Mano de Obra de Diamela Eltit la realidad y la ficción están tan fusionadas que es difícil distinguirla. Esta ficción está creada para la reflexión, no sólo del lector, sino, muchas veces, es la reflexión del propio autor y no es reductible a picadillos, porque instala un diálogo permanente entre ambos.

Kepa Uriberri

claudia apablaza dijo...

hola kepa, gracias por tu comentario, comparto varios puntos. y creo que en general la ficción siempre parte de algún punto de la realidad, luego se aleja, se acerca, toma vida propia.
fui a tu blog. es bello. interesantes textos. lo visitaré más. abrazo

Kepa dijo...

¡Gracias!

Dime: ¿Tú eres "la niña se nos fue a España" de Paloma Bravo?

claudia apablaza dijo...

no,¿qué es eso? cuéntame...

kepa dijo...

Hubo una editora en Editorial Cuarto Propio que se llamaba Claudia Apablaza.

Ella me vio una novela con la que intentaba financiamiento para publicar, con el CNCA. Me la rechazaron porque yo no tenía curriculo de editor. La llamé para ver qué posibilidades había de que Cuarto Propio me la editara.

Me atendió Paloma Bravo y me dijo esa frase. Claro que Claudias Apablaza hay, en Chile, unas seis u ocho y en America Latina una docena. Pero en el mundo de la literatura era raro que hubiera dos.

claudia apablaza dijo...

I`m... y còmo te fue después con tu novela?

Kepa Uriberri dijo...

¡Mal!

Perseguí a Marisol Vera hasta que me recibió. Tuvimos una entretenida conversación, igual a las que tengo con mi dentista antes que me haga el presupuesto. Finalmente me dijo que a Proust lo habían rechazado más de cincuenta veces antes de publicarlo.

Mientras caminaba, después, de vuelta por Manuel Montt pensé: "¡Qué manera tan elegante de decir que no!".

claudia apablaza dijo...

bueno... uno a veces no encaja con líneas editoriales de los editores... a todos nos ha pasado... ¿pero a qué se debe esta declaración?

Kepa Uriberri dijo...

¡Ah no, no! No pienses mal. No es una declaración sino sólo una conversación. ¡Nada más!

Kepa
kepa@naranjaplatano.com