Las niñas NM tenían
una piscina de piedra enorme con agua de vertiente.
Tenían
un camping abierto a todo público.
Cobraban
entrada por persona.
Tenían
una cancha de tenis.
Llegaban
muchos amigos en automóviles enormes.
Ibas
a jugar tenis allí.
Nosotras
nos bañábamos en la piscina.
A
veces te recogíamos las pelotas de tenis.
Además
sacábamos ranas y pirigüines de las acequias.
Después
de bañarnos en la piscina tomábamos el té.
Nos
acompañaba la abuela de las niñas NM.
La
madre había ido a su análisis.
Nos
hacían sandwichs con pan y queso.
La
abuela nos corregía al comer.
Después
de tomar el té nos íbamos al río.
Caminábamos
por la orilla.
Buscábamos
pirigüines.
Siempre
veíamos a un vagabundo.
Huíamos
si veíamos al vagabundo.
Veíamos
también el tren pasar hacia Rancagua.
Les
hacíamos chao a los pasajeros.
Por
las tardes nos pasaban a buscar.
Llorábamos
cuando llegábamos a casa.
Los
domingos íbamos a casa de mis abuelos en el campo.
Mis
abuelos vivían en Las Mercedes.
Los
hombres salían a cazar pájaros.
Por
las tardes cuando regresaban les quitábamos las plumas.
B
era la nana de la casa.
Ella
le sacaba el postón que les quedaba en el cuello.
Los
ponía en una cacerola con agua y verduras.
Echaba
las plumas a un horno de barro.
Hacía
pan amasado en ese horno de barro.
Mientras
se cocía el pan y los pájaros, lavaba la ropa en una artesa.
El
cielo se veía azul en La Mercedes.
Por
las tardes íbamos al campo con mi abuelo.
Sacábamos
duraznos y damascos.
Cazábamos
lagartijas con un lazo de maleza.
Visitábamos
a los trabajadores de mi abuelo.
Entrábamos
a sus casas.
Sus
casas nos daban miedo.
Nos
cobijábamos detrás de mi abuelo.
Sus
casas eran oscuras.
Nos
ofrecían jugo de durazno.
A
veces nos servían una cazuela.
No
comíamos de esa cazuela.
Mi
abuelo se enfadaba.
Nos
decía: ¡Coman!
Uno
de ellos tenía un hijo enfermo.
El
hijo enfermo no hablaba ni se movía.
Salíamos
corriendo de esas casas.
Mi
abuelo se quedaba en ellas.
Nos
subíamos a los tractores.
Jugábamos
a ser los trabajadores del campo.
Meábamos
en las letrinas.
Se
veía la caca colgando.
El
pis caía en el río.
Una
vez vimos un caballo en el canal.
Se
lo llevó el agua y su corriente.
Mi
abuelo decía que no miráramos.
Nos
enseñaba a manejar en los caminos.
Nos
enseñaba el nombre de los pájaros.
Nos
enseñaba el nombre de los árboles.
Íbamos
con gorros de paja.
Nos
protegíamos del sol.
Sacábamos
la maleza del campo.
Nos
picaban las ortigas.
Nos
poníamos una pomada en la herida.
Antes
de regresar rezábamos un rosario en el camino.

7 comentarios:
Buen cotidiano.
Lindos recuerdos, tu cuento es muy parecido a muchos de otros niños que viven en el campo...... cuando los patrones junto a sus hijos y nietos, visitan a sus inquilinos.......
bueno, uno visita a quien quiera. y uno nace donde no elige... a ver si tu comentario va por ahí. o tu elegiste donde nacer?
Estas equivocada mi comentario no va por ningun lado solo es un comentario tomalo como quieras.....obvio nadie elige nacer donde, ni menos donde, si se pudiera elegir serìa fantastico .....
genial, sólo preguntaba por donde iba. soy muy fijada en las redacciones, y los puntos suspensivos me dejaron con la pregunta.
gracias por leer el blog y si el viernes tenemos una actividad en estado 90, por si te quieres acercar.
Gracias me encanta la idea, me gusta leer tu blog, no soy experta en redacciòn, quiero que sepas que he leido tus libros, solo me falta el ùltimo.
El último es el mejor. Valiente y asesino de risa y de registro de su tiempo. Yo lo releo por tercera vez.
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