martes, 7 de diciembre de 2010

diario de escritura y publicación de EME/A (retazo)













hoy me detuve unas tres horas y 33 minutos para recordar que la otra semana presento un libro. libro que ya salió editado en perú por ediciones altazor gracias a harold alva, el editor del libro y bueno... gracias a óscar saavedra, que se lo recomendó a harold alva.



ahora se publica en cuarto propio, y todo dice que el próximo año en españa.


publicar un libro. publicar mi tercer libro. jaqueca. dolor de cabeza. sudor. hipocondría. anemia, dijo la herbolera.

no he podido pensar en otra cosa más que en la edición de EME/A. su reescritura. los espacios que tal vez dejé vacíos del texto. no sé muy bien qué son esos espacios. son espacios que el lector puede rellenar con un lápiz o sólo imaginar.

escribo emails desesperados para que sepan que pienso sólo en eso. posteo esto para que leas que pienso mucho en eso.
dejo espacios en blanco.
simulo otras escrituras.
tuiteo, posteo. escribo emails de amor.
descanso en el campo con los ojos cerrados.

EME/A es un personaje que muta en el texto. es mujer, hombre, rut, una frontera, un animal, un niño. que también muta un poco en cada edición.
tampoco tengo muy claro quién es EME/A. EME/A no es alguien finito, estático. EME/A es un personaje que transita y que cambia.

comencé a escribir EME/A hace dos años. en diciembre de 2008, la primera vez que vine a vivir meses a chile después de una larga estadía en españa. encerrada en una habitación en el tercer piso de una casa enorme. en un estado de desamor, de desarraigo.


por eso mismo tantos espacios vacíos, en blanco a lo largo de todo el texto.










tenía escrito los retazos. los recuadros que luego reuní en un único texto.
jaquecas, tuiteo, escribo emails de amor.

dejo de amar, amo a otro. dejo de amar. amo a otro. simulo el congreso del amor.

ahora estoy nuevamente por acá unos meses y marisol vera, que ya había aceptado el texto el año pasado, me dijo que lo publicáramos antes que volviera a irme.

pero he estado detenida estos meses, le dije, no voy a irme tan pronto.

prefiero que lo publiquemos ahora.

la detención me llevó a reescribir algunos párrafos. agregar unas líneas. como EME/A en brasil.


14001 ch en brasil

entre el 9 de octubre y el 13 de octubre de 19xx, eme/a visitó brasil. al cruzar la frontera le preguntaron si era emea (the european medicines agency), la agencia europea para evaluar los medicamentos. a decentralised body of the european union, located in london. its main responsibility is the protection and promotion of public and animal health, through the evaluation and supervision of medicines for human and veterinary use. eme/a dijo que sí.



EME/A como mapa dinámico:


9731 ch como mapa dinámico


el 21 de septiembre de 1950 una mujer dibujó, con una actitud celópata, cierta dificultad y pudor, a eme/a en un mapa, poniendo al pie de página que era la designación geográfica que sería empleada, en el futuro, por las empresas norteamericanas para referirse a sus negocios en la región de europa, oriente medio y áfrica (europe, the middle east and africa). esta designación desapareció hace dos años, en agosto de 2008, ya que las compañías suman a sus negocios toda la zona de europa del este; por lo tanto ya no se refieren a este mapa como eme/a, sino como eemea.



además de una cariñosa misiva póstuma.


deja de agregar, me decían algunos. incluso marisol. agrégale, me decía yo entre sueños.

rosana lo agarró y lo diagramó rápido. también diseñó la cubierta.

creo que la mayoría de mis amigos ya lo han leído. todos tienen la edición peruana. y todos dicen que les gusta más que diario de las...

pero no! creo que yo prefiero diario. creo que otros prefieren diario.

no sé quién es EME/A. qué es EME/A. tampoco sé por qué le puse ese título. es un personaje tan solo. es un libro tan solo. un texto de 100 páginas, del que tampoco tengo mucho más que decir. es un texto, narrativa. 100 páginas.



y escribí EME/A con rabia

con mucha risa
con el dolor de haber perdido un espacio que yo creía estaba en blanco.
otro me lo vino a rayar.
otro vino a rayar mi espacio. siempre rayan nuestros espacios. todos quieren hacerlo.
ahora... también de eso se trataba la vida, supongo. de que te rayen los espacios que no sabes rayar. o esos espacios en que dibujas líneas demasiado tenues.


dejé por eso espacios en blanco para el lector. eso creo. no sé. no sé quién es EME/A. tampoco sé si dejará de mutar.
tampoco quiero que me preguntes quién es EME/A. es que no tengo idea. sólo que escribí con rabia, con demasiada risa. algo de ternura.

pero ven, puedes rayar mi espacio nuevamente. no me importa demasiado. para eso escribo, para eso publico, para eso les dejo todos los espacios en blanco.

dime quién es EME/A, por favor, dímelo. quiero saberlo ahora.

ráyame este espacio. apúrate, ráyame este espacio. para eso lo escribí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Rubíes de la India

por Patti Smith

Siempre tuve una especie de mochila, nada más que una pieza de tela o piel atada con un nudo. Mi bolso, valioso compañero, produce, al ser abierto, un mundo definido por su contenido: un fluir único, amado.

Este bulto fuera de lo común ha sido siempre mi consuelo, mi carga feliz. Sin embargo considero imprudente apegarme a los recuerdos de su interior. Porque tan pronto como me focalizo en un objeto determinado lo pierdo o sencillamente desaparece.

Tuve un rubí. Imperfecto, hermoso como sangre facetada. Vino de la India, donde fue arrojado a la playa junto a miles de ellos: los abalorios de la pena. Pequeñas gotas que de alguna manera se convirtieron en gemas recogidas por mendigos que las canjeaban por arroz. Cada vez que fijaba la mirada en sus profundidades me sentía abatida porque atrapada en mi gemita había más desgracia y esperanza de lo que una podría suponer.

Daba miedo e inspiración, y yo la guardaba en mi bolso en un sobre amarillo ceroso del tamaño y forma de una hojita de afeitar. Me detenía, la sacaba y la miraba. Hacía ésto tan a menudo que ya no hacía falta ver lo que estaba mirando. Y es por ésto que no puedo decir con seguridad cuándo desapareció.

Pero todavía puedo verla. La veo en la frente de las mujeres. En el aullido del poeta. La veo en la garganta de una diva y en la palma de la mano de un desertor. Presionando contra un alambrado. Una gota de sangre en un vestido de calicó. Abro mi bulto y descargo su contenido en los surcos de la tierra. Nada: una vieja cuchara, un timón, los restos de un walkie-talkie. Y mientras despliego la tela para recostarme tomo bocanadas de aire larguísimas como los surcos. Como para calmar a los espíritus, abrazarlos desde el estremecimiento y el estertor.

En el anillo de la noche imposible. Todo es elástico. El cielo es de un rosa turbador. Puedo sentir el polvo de Calcuta, los ojos idos de Bhopal. Puedo ver las banderas de oración flameando como viejas medias en el cálido viento irónico.

Puedo ofrecerte esta campana
susurra el mercader
Es extremadamente valiosa
una pieza de museo, no tiene precio
No gracias, contesto
No deseo poseer
Pero es una campana maravillosa
una pieza ceremonial
una exquisita campana
Mi cabeza es una campana
Murmuro
entre
dedos vendados
ya dormida.

Traducción: Irene Ocampo y Gabriela De Cicco

claudia apablaza dijo...

hola. gracias por el texto enviado. no lo conocía y me parece bello...
"...puedo ver las banderas de oración flameando como viejas medias en el cálido viento irónico..."
agradecida por siempre