viernes, 12 de noviembre de 2010

ahora mismo



ahora mismo leo diario de alejandro rubio. por recomendación de gonzalo león, calabaza del diablo, oliverio coelho.
(7 de mayo 2007)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El destello de plomo de la avioneta
cuando parece, en su giro, superar
la palmera más alta: otro destello y cortaría en dos
la subida del pájaro desde el techo
de ese galpón, ahora lo vemos girar
y ganarle al corte por un pelo. Ahora la mujer
baja la cara y prueba
el café, el dedo con el anillo
rozando el borde del platito.
"Me duelen todos los huesos. Me duelen
como si fuera una vieja.
Peor. ¿Y cuándo llega éste? ¿A que hora dijo
que iba a llegar, éste?"
Que le pregunte al mozo
que se rasca un grano en la pera
frente al espejo, a las botellas
de cristal grueso, verde. Yo también
bajo la cara y pruebo
la tercera taza, miro
la mano que toca
la masita negra y enseguida
vuelve a su lugar. Para que la coma la hija
cuando salga del baño con un manual
más pesado que su cabeza y enumere:
carpo, meta,
carpo, escápula, acromión,
agujero isquiático.

La indiferencia
también es un método. Se puede deslizar
la mirada sobre los árboles, las mesas, el mozo
de saco arrugado, el fluorescente
roto, la mujer, que esquiva un charco, el coche
en doble fila, bañando todo
en el mismo tinte opaco, dejando sin cubrir,
si acaso, algunos cuadrados,
magros, por donde
respirar. Y así, en esa área
de fogonazos planos, aparece,
de tanto en tanto, un pez
que uno creía extinguido
hace siglos. Por ejemplo,
el verano del 84,
especialmente febrero.
Por ejemplo, las tres chicas rubias
que entran gritando al cine
donde dan la última de asesinos seriales.

claudia apablaza dijo...

falta una parte del texto, estimado anónimo. no creo que te la hayas comido...