jueves, 24 de junio de 2010

escribir de rodillas mis novelitas sudaca (s)




(hoy pruebo con tres novelitas sudacas)

también hablo de la posición clave para escribir hoy



estoy de rodillas
me duele la espalda



pablo dice: ...

rubén dice:

destierra pronto la nostalgia y disfruta mucho de tu tierra y tus viajes, que luego cuando estés aquí también te entrará nostalgia de estar allí!


los escucho y ... leo los muertos nuevamente
antes tuve que interrumpirlo todo
pero acabé a robbe-grillet, y apareció una ventana rosa al final de todo.
desaparecimos de este blog por ahí.

7 comentarios:

alexnortub dijo...

Escribir de rodillas es peligroso. Pueden salirte moretones.

Querelle dijo...

Ya nunca volví al punto final.

besos

claudia apablaza dijo...

ya me sucedió, alex.
yo tampoco pude, querelle.

Anónimo dijo...

¿Son reales tus novelitas? ¿O era un ejercicio de ayer?

claudia apablaza dijo...

LIMPIARSE


Padre, me despierto, me levanto, me paso un clenex por la cara, me lo refriego por detrás de las orejas, por el cuello, la pera, el cuello nuevamente, la pera, las orejas, los ojos, la frente, los ojos, la frente, lo tiro al tacho de la basura.
Camino por el pasillo, veo a mi compañero de piso, Fernando. Fernando está en el baño lavándose los dientes en el baño. Miro cómo es que abre la boca para lavárselos. Exagera al pasarse el cepillo por la lengua. Se apresura. Sabe que espero atrás de él para lavarme también los dientes. Fernando sale del baño y veo que deja espuma de su lavado en el lavamanos. Enciendo la llave y dejo correr el agua. Se va la espuma. Saco mi cepillo y lo enjuago antes de usarlo. Pongo un poco de pasta y comienzo a cepillarme rápido. Fernando entra al baño. Ha olvidado algo. Me mira. Tengo la boca abierta. Ahora mira hacia el espejo. Sé que me mira lavarme los dientes. Sale. Sigo lavándome. Me enjuago la boca. Trago agua. Siento el agua que baja por mi garganta. Fernando se pasea por fuera del baño. Seguro quiere entrar. Salgo. Él entra. Voy a la cocina, me seco las manos con el paño de secar loza. Enciendo el calentador. Tarda en encenderse. Tarda demasiado. Fernando me dice si necesito ayuda. No le contesto. Se enciende sola, me pregunta si necesito ayuda, no le digo nada, me hago la loca, me callo, me voy a mi habitación.
Abro los cajones, agarro la toalla y unos calzones.
Camino por el pasillo. Me topo con Fernando. Te pasa algo, me pregunta. No le contesto. Camino hasta el baño. Enciendo el agua. El agua emite un sonido fuerte. Espero que no le moleste a Fernando. Cierro la puerta del baño. Me desnudo. Me meto en la ducha. Siento que Fernando se pasea por fuera del baño. Siento pasos. Camina por fuera. Temo a que entre. Tengo temor a que entre de golpe.
Me mojo el pelo. Estoy completamente mojada. Saco el champú y me pongo un poco en el pelo. Me masajeo la cabeza, tal como nos enseñó un profesor en el colegio. No me la rasco, sólo me masajeo. Apago el agua. Me masaje el pelo. ¿Te falta mucho?, pregunta Fernando. No, le digo, ya salgo. Me apresuro, lo hago más rápido, me saco el champú del pelo. Me paso una esponja que tengo para el cuello y espalda. Le pongo un poco de jabón. Me la refriego fuerte. La piel se resiente, me queda colorada.
Me enjuago. Me salgo de la ducha. Agarro la toalla. Me seco el pelo, el cuerpo. La espalda, los dedos de los pies. Siento a Fernando afuera. Me envuelvo en la toalla. Me la amarro bien. Abro la puerta. Fernando está afuera. Me mira de arriba abajo. Me deberías haber dicho que estabas muy apurado. No me contesta. Me sigue mirando. Mira mi toalla. Paso junto a él. Voy a mi habitación. Escucho que enciende la ducha. Escucho el agua correr. Escucho cómo abre el champú. Se refriega, seguro. Apaga el agua. Hace como yo, para no perder tanta. Se pasará una esponja también. Yo me seco, me pongo los calzones. Me pongo desodorante en las axilas. Agarro un palito de algodón y me lo meto en una oreja. Lo tiro al tacho. Saco otro, me lo vuelvo a meter en la misma oreja. Hasta el fondo. Me duele un poco. Me duele, pero lo hago, hay que hacerlo. Lo tiro al tacho. Siento un dolor fuerte dentro de la oreja. Agarro otro y me lo meto en la oreja izquierda. Hasta el fondo. Lo tiro al tacho. Golpean a mi puerta. Estoy ocupada, digo. Es Fernando. ¿Puedo usar tu champú? Úsalo, le digo. Ok, gracias. Me vuelvo a meter el palo en la oreja, fuerte, hasta el fondo. Vuelve a sonar la puerta. ¿Dime? ¿Puedo usar tu acondicionador? No uso acondicionador. Ah, ok, gracias. Tiro el palo al tacho. Saco un clenex, me limpio las manos, las orejas, lo tiro al tacho.
Agarro el cepillo de pelo. Me peino. Enchufo el secador. Me seco el pelo. Me paso la toalla por el pelo. El secador, la toalla, el secador, la toalla, el secador, la toalla.
... (blabla)

Anónimo dijo...

這麼好的部落格,以後看不到怎麼辦啊!!......................................................................

claudia apablaza dijo...

ERAS UN VIRUS