domingo, 7 de marzo de 2010

ayer






ayer salimos con m. a tomar café a la plaza sucre. café y zumos. me decía que escribiera una novela. pero que realmente la escribiera. ahora estoy en casa y pienso en ello. m. me decía que escriba una novela realmente. pienso en eso e intento acabar la lectura de microsiervos. una novela que no sea una plataforma en que dibujas tan sólo a los personajes, me decía m. una novela en que esos personajes interactúen. no de esas plataformas en que todos los personajes están inmóviles esperando a que la novela comience.

recuerdos del terremoto.

le dije que cuando regresara a algún sitio, allá o acá, lo haría. o lo intentaría al menos.
una vez lo intenté, hace 6 años. resultó un bodrio. tal vez las 167 imágenes de sobrevivencia pueden acabar en esa novela, le dije a m. antes de despedirnos.

flashes de ternura.

ahora quiero regresar. todos han vuelto a sus trabajos y sus casas y sus amantes y sus cotidianos. quiero regresar. cambiarme de casa el 28 de marzo. tener una nueva habitación. presentar la versión final de diario el 25. luego retomar el trabajo, caminar, leer, dormir en mi cama.

(sensación final de angustia exagerada: cómo hacer eso de las novelas)

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