sábado, 15 de agosto de 2009

facebook y la biblioteca de mi vecino






hace meses que quería escribir un breve sobre esto. la idea central es que jamás voy a tener facebook. no lo necesito. supongo que el grado de pérdida de intimidad que se destila en ese sitio es abismante. cuando trabajé en una editorial en chile teníamos uno para anunciar eventos. mis amigos me decían que yo lo abría para mirarlos. me causaba risa y algo de ternura ese nivel de paranoia que genera la misma plataforma. creo que abrirlo era una especie de suplicio. después le pedí a otro compañero de trabajo que lo usara, ya que entre leer un manuscrito inédito, o hacer como que lo leía, y esperar a que cargara esa página repleta de nuevos amigos y eventos, me quedaba leyendo un manuscrito inédito, por muy malo que fuese.
por otro lado están las paranoias virtuales. de seguro que desde esas ventanitas que se abren cuando te metes a esa plataforma, hay un ciento de mirones virtuales, encerrados en cubículos, que están esperando que opines para insertarte en tu perfil un ciento de ofertas acerca de tus gustos personales.
eso sí, me agrada navegar por la web, autogenerar insomnios en esos largos paseos, leer blogs, postear y a veces por las tardes abrir la ventana de casa, pararme en el balcón y dedicarme a mirar con cierta envidia la enorme biblioteca de mi vecino, pero no creo que a él se le genere una gran paranoia por eso.

1 comentario:

roger dijo...

Primero, para entrar a esos cubiculos necesitas una password y si no tiene este tipo de acceso es porque nadie tiene nada que esconder, no hay que creer que porque uno escribe sabe yà todo, mi sobrino tiene 6 anos y ya delira escribiendo.