sábado, 20 de junio de 2009

la literatura salva









cansada del amor virtual, de infiernos conocidos de años pasados, la niña de los estados emocionales se puso a leer una semana entera. tres libros que escogió de la librería de la esquina.

(recordó además que alejandro zambra en una entrevista decía que la literatura no salva a nadie.)


la niña de esos estados agarró dos libros de severo sarduy: cocuyo y de donde son los que cantan. luego paradiso de lezama. en sus ratos libres agarraba su guitarra toda desafinada y componía una canción que decía: joder, madre, necesito sentir el cuerpo, miradas, espacios en que el otro desaparece porque fue a la cocina o al baño. luego, en el bis o coro o chorum decía: leer a severo o a lezama es como irse a la cama con alguien, despertar bien temprano, mirarlo, luego ir al parque, a la librería y al mercat a comer frutas, semillas.

fue leyendo toda esa semana los libros que escogió de la esquina y llegó el domingo y apuntó en una libreta que le regaló su editora: parece que me he salvado.

después de esos apuntes, se durmió. la despertó el ruido del teléfono.

3 comentarios:

Escribidor dijo...

Ojalá que, al menos la literatura a alguien salve, o por lo menos que lo contenga, que lo ayude; que se fundan. Ojalá que esa lectora, por lo menos, haya tenido un sueño gratificador y, lo más importante, que haya descansado, recuperado fuerzas y que vuelva a lo suyo. La literatura.

Saludos.

Anónimo dijo...

El teléfono es uno de los inventos más monstruosos que hay, tanto por su proceso de ideación (intentar imaginar un teléfono en un momento en que algo como el teléfono es todavía inconcebible) como por sus infinitas dimensiones invasivas, usurpadoras, deprimentes... ¡Y esa ambición autodestructiva que hay detrás de inventar un teléfono! Pero hay que decirlo, no se ha construído aún un mayor, mejor, más exacto símbolo de rescate que su sonido en medio de nuestro cotidiano. Sobre todo en la adolescencia, sobre todo en el fracaso y la soledad, no hay mejor manera de definir literariamente el reino de lo aún posible que con un pitido de teléfono en medio de la vida de ella o de él.

Me alegra el giro que ha tomado la historia. Y me alegras cuando conversamos. El libro ya lo terminé, ahora a corregir, que quedan pocos días. Estoy contentísimo con el resultado, aunque también tengo un poco esa caña de post-parto escritural que no se sabe si el libro escrito es una obra maestra o una pura estupidez medio justificada. Aunque lo más rescatable de todo, en las ondas de la salvación, es un descubrimiento que hice al agregar a una diosa del rock a Facebook, y es que atreverse a lo imposible, apuntar alto y lejos allí donde más se lo quiere el tiro, es quizás la mejor forma de abrirse un territorio nuevo, un lugar respirable, una esperanza - usándo la palabra en términos coloquiales - total. Todo es posible.

En fin, me alargo en exceso. Te mando un abrazo y mis deseos de saber más de esta historia que va tan genial. Y los deseos que ya sabes, que esos no hace falta mencionarlos. Besos eternos.

claudia apablaza dijo...

escribidor, ella está siempre en eso. ahora, lo importante es que cada día compone mejores canciones.
mao, la diosa del rock, seguro te salva o SEDNA, u otra, pero ten fe.
claudia