miércoles, 3 de junio de 2009

hacktivismo




para n., la mujer de estas navidades



infiltrado número 8 dijo...
myrna solotorewsky tiene un artículo iluminador sobre la literatura hispanoamericana: "estética de la totalidad y estética de la fragmentación", así se llama la cosa. idea central: rastrear cómo en la narrativa se da cuenta de la pérdida de la unicidad de lo real, resultante de una experiencia prágmática: la inseguridad ontológica: el mundo pierde su capacidad de ser uno y único, destrozándose. predominan narradores que dudan acerca de la auténtica capacidad de la razón y piensan que la experiencia que llega resulta inabarcable e incomprensible. Si la modernidad privilegió la configuración de mundos posibles comparables con la realidad, estableciendo así una función didáctica vinculada a señalar "lo que está ahí", la contemporaneidad, en cambio, sustituye esta función por la configuración de mundos posibles no informados por la realidad ni informándola. mundos que se contemplan como realidades autónomas; mundos imaginarios que no tienen correlato en la experiencia concreta: hay que verlos en sí mismos. resultado, hablando reduccionistamente a estas horas de la mañana: el predominio de la función estética. Finalmente regresamos a lo mismo: el dios de la fe o el dios de los filósofos. Creo que es posible reunirlos.tristemente el amigo que se despedía lo hacía por una tristeza provinciana: escapar de la gran capital y su diálogo de sordos. pero los humildes no se van a barcelona.mañana iré a misa en navidad. también puedes ir. Siempre es posible regresar. te saludacristianamente, desvelado, excusándose de tanto espacio utilizado,
el infiltrado número 8;)
31 de mayo de 2009 11:01



Claudia Apablaza dijo...
infiltrada, no borres el coment, antes quiero alcanzar a comentar
saludos navideños desde la sexta
31 de mayo de 2009 22:50



Claudia Apablaza dijo...
sabes que ayer, en msn alguien decía: a mayor coincidencia, trama; a menor coincidencia, cotidiano. y ya que estoy en esa totalidad de las coicidencias espantosas, es decir en la posibilidad de la trama, todo se ha vuelto más inabarcable, de allí la cercanía a la navidad como única salida, ya que la prosa, como le decía a p. el viernes, me la destruyó el bellísimo de perec. entonces, qué me queda? leer tus textos, asistir a praxis, no leer a perec por unos meses, agarrar al maldito de vargas llosa y cia..., y... y siempre estoy regresando, no me fui jamás, sólo imaginaste que me subí a un bus hasta calama.
1 de junio de 2009 5:33



antes de sortear una prueba, un amigo del bosque tomó un descanso y dijo...
Haces trampa… tu comentario es igualito a los de A.A…. el problema literario-existencial también…. a esa niña le gustaba deconstruir… ¿y después qué?... en la universidad, luego de quedar en estado de suspensión, medio abismados con tanto derridá y culler y cia., llegó el profesor aguilera y nos contó que al final de todo aparecía gadamer con viejas reflexiones para deconstruir, pero hermenéuticamente, sin perder una dirección fundamental íntimamente vinculada con reflexiones del mundo de la filosofía. Y de la teología. Como leer cuando escribes "estar en la posibilidad de la trama", y pensar qué pasaría si pudiera leer "estar en la posibilidad del sentido". Sentido. Pero entendiéndolo desde la teología. como la coincidencia posible de mí mismo conmigo como coincidencia con mi mundo… queriendo decir: que lleva a la coincidencia posible de uno mismo con su ser en el todo, como coincidencia con los entes en su totalidad. Quizás desde esa totalidad (perdida, oculta, silenciada, etc), intento repensar la frase de Droguett, que se me ha vuelto tan recurrente: “escribir es llegar a ser hombre”. A propósito… traes a V.LLosa.... y pienso en Pantaleón, en la cita sobre el crucificado, las menciones a la Gran Prostituta y otras referencias bíblicas, intertextos que dan una delicada profundidad al libro... vertiente mitopoyética rastreada por cierto, por aguilera y goic en la narrativa hispanoamericana, dentro de lo que solotorewsky llamó binariedad: intermedio entre lo totalizante y lo fragmentario: obras divididas entre la búsqueda de centro, y su propia diseminación... como en ese libro tan bonito, tan frágil, de Eduardo Mallea: “Fiesta en Noviembre”… (se lo presté a un amigo del bosque… después de eso sólo lo vi una vez… pero eso sí que fue como un sueño)obviamente que muchos no quisieron oír al profesor aguilera. le llamaban traidor. decían que había apoyado a los militares durante los años que todos sabemos. decían también que ya no creían en nada. ni en los presocráticos… ni en filón de alejandría… ni en san agustín… ni en el profesor Heidegger….
Hoy Francisco Aguilera sólo da clases en una universidad privada…Pasa las navidades solo. En su gran biblioteca.
2 de junio de 2009 21:11


Claudia Apablaza dijo...
estimado
uno de los grande momentos de mi microhistoria fue la conversación que tuve ayer con mi padre. creo que ayer encontré nuevamente, acá en la sexta eso que tú llamas : "la coincidencia posible de mí mismo conmigo como coincidencia con mi mundo…", tarde, muy tarde por la noche, después de algunos llantos y temores marranos, por no decir porcinos, creo que di con ella.
el asunto es que le pedí a mi padre que me ayudara a resignarme y a decir no al nuevo viaje, a que me ayudara a la redención total, y decir, ok, ya estoy acá a esta hora y acá me quedo, pensando que estos viajes sólo han sido producto de esta inestabilidad de el mí mismo conmigo. lamentablemente él despachó mi hipótesis por débil y por apresurada. mi padre, hombre creyente, me llamó a la detención, cosa que "sus y mis" (nuestros, tuyos y míos: aguilera, jofré, schopf y cia) profesores de literatura jamás hicieron y menos los de psicología que me alentaron a terminar en el quinto coño decontruyendo hasta el respiro que mi abuela, tiernamente realiza los días domingo en que toma té con sus amigas del barrio.
bueno, decía que mi padre me dijo que me detuviera allá, que tomara por disciplina el baile sufí (siendo él aparte de cristiano, de otra disciplina afín al sufismo), y que pariera un niño llamado vicente. luego, que regresara y lo volviera a interpelar, pero ojo, que no se lo contara a mi madre, que ella sólo sigue una senda y obviamente su mirada es la que produce el salto sobre salto, eso que llaman a.m.o.r.
desde el río (post-sapos)
2 de junio de 2009 22:10

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