domingo, 28 de junio de 2009

el niño cabeza de teclado








siguiendo con las metamorfosis y las lecturas que me siguen llegando de diario..., ayer, por algunas razones ultra conversadas con diego, sentí eso que se llama el niño cabeza de teclado, partiendo y fusionado a lo que envió echegoyen. tener que terminar una tesina en pocos días. sobre este teclado he pasado horas. cada ruido de este edificio me molesta. a ratos extraño mi pelo largo. suena la lavadora del vecino, suena su tetera, sus artefactos de cocina. los niños, aunque hay pocos en este edificio, dicen mamá, madre, mam, momy. alguien escucha radiohead, alguien escucha a mr. j, alguien escucha al doctor dinosaurio.
además nunca pensé que bachelard me acompañaría en la recta final, quién, quién iba a pensarlo, ese maldito de bachelard como decían mis profesores. perec lo adoraba. en su libro especies de espacios, habla sin cesar de la poética del espacio. incluso ayer encontré una clave perequiana en el texto de bachelard. este último habla en un capítulo lo que significaría para un texto repetir o sacar la letra a, incluso la e. las imágenes que se lograrían utilizando tal estrategia fonética. descubrí a perec en esa reflexión, en ese detalle. su texto: la desaparición. y eso de ir hablando de rincones del hogar, clasificándolos. los rincones que salvan, los que dan miedo, los que nos conectan con la infancia. los rincones en que extrañamos, más que a un amante que no fue porque no hubo tiempo o espacio, el windows xp, rincones donde odiamos infinitamente el windows vista y queremos volver al pasado o definitivamente instalar una plataforma libre.
ayer, en este rincón, sentí la mezcla entre la niña de los sapos y el niño cabeza de teclado. después me resigné, pude seguir y bachelard estaba a mi lado, acompañándome en ambas experiencias.

dejo lo de echegoyen:

cabeza de teclado

por artemio echegoyen

"...en la mitología abundan las metamorfosis: humanos que se convierten en animales, por ejemplo. La novela "Diario de las especies", de la chilena Claudia Apablaza, intenta al parecer una comunión de las identidades humanas con un ave migratoria. Pero antes de semejante epifanía, presenta un extenso diálogo entre blogueros, en que la protagonista cifra quizás una gran esperanza: escribir una novela. Antes que nada, ella ha dicho: "Apenas llegué a Barcelona olvidé qué es escribir una novela, entre otras cosas". Huía de Santiago de Chile, pero al iniciar el diálogo bloguero se sumerge en su propia biografía en progreso: tal vez pretenda teorizar, opinar, evocar, pero en realidad está describiendo su propio presente. "Mis neuronas sólo funcionan al ritmo de la lectura y la escritura", reconoce ella. Es una escritora que intenta reconstruirse, y para eso dice cosas como "Viajé a Barcelona tal vez para estar más cerca de Vila-Matas, de algún escritor de mi biblioteca". Mimesis y diferenciación. Menudo caldo de cabeza.
...


todo este universo mental parece fuertemente influido por las idolatrías de Cataluña. La narradora busca ser persona. Le saldrán plumas en el empeño. Esta es una novela intelectual y especular, difícil a su modo: no para cualquiera, y llena de apuntes, alusiones e ideas culturales."

todo el texto en:
http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20090626/pags/20090626185710.html

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y en el siguiente posteo debo subir unas cartas del golpe militar en honduras, llamados de auxilio: no more republic banana

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