martes, 21 de abril de 2009

señor q


estimado sr. q,


te escribo desde un rincón melancólico y lloroso, además de aburrido y enfermizo. hoy nuevamente me resfrié producto de esas noches de insomnio y de esas alteraciones anímicas que la acompañan. hoy no tengo demasiado que contarte, pero espero mañana estar en otro estado menos lamentoso y con menos tendencia al mutismo selectivo, enfermedad que vi una y otra vez cuando trabajé en el hospital psiquiátrico de avenida la paz. ¿recuerdas que te lo conté? fueron dos años y medio. recién salida de psicología, a mis 21. no fue agradable presenciar los electroshock, aunque dicen que a esas alturas, cuando debía acompañar al doctor a aplicarlos por las mañanas, ya no eran como en esos años malditos de la nave de los locos.



saludos desde el rincón












2 comentarios:

Anónimo dijo...

La dictadura, el electroshock, el mismo pan enmohecido, la misma desgarradora fuerza. Y es que para algunos, en todo hay un alma que es como una flor o una enredadera, que hay que regar y no cortar porque deslumbra y embellece, y da carácter a la vida, y hace naturales ciertas formas de habitar. ¿Cómo es posible que en un país como Chile, donde ya tantos caminos se han arruinado en manos de la tortura, sigamos validándola como una salida viable?

claudia apablaza dijo...

oye, mao, la tortura tiene varios rostros, sobre todo algunos faranduleros.