miércoles, 15 de abril de 2009

el arte de la fuga

del libro de pitol, el arte de la fuga, me quedé detenida en la página 88 en la que hablaba de su particular forma de narrar. no tengo el libro ahora a mi lado, al parecer está en casa. no labura como un macro macro narrador que lanza la mega historia a la parrilla previamente preparada. va tirando puntos, dibujando puntitos en la página vacía, luego los abandona allí y más tarde se reúnen por sí mismos en ese espacio en blanco o en ese telón, independiente de su voluntad. de allí nace la figura, años más tarde, meses u horas.







sigo revisando eme/a. ya se sepulta. dos o tres ya lo han leído y me dicen que por qué no acaba en un crimen. no en ese encuentro ni en el perdón de la tristeza que vuelve a recorrer bares y mapas para ver si lo encuentra en las letras que ya dibujaron, en los planos. puede ser, estos días se ha vuelto una necesidad que raya en lo divino y en su mutación, no por cansacio, sólo por certeza acumulada.

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