domingo, 4 de enero de 2009

entonces

todo era más o menos así:



hace tres o cuatro años carlos cociña me leía poesía en lom . nos contábamos secretos terribles. algunas tardes intentaba que yo aprendiera un poco más de poesía. me hacía esquemas imaginarios. dibujos. miles de dibujos con el humo de sus cigarrillos. le pregunté muchas veces por aguas servidas, que dónde lo vendían, qué fue de él.
una tarde, sobre esos dibujos, le dije, oye carlos, descubrí lo que realmente me pasa, qué me ha pasado todos estos años, lo que me sucede es que desde hace un tiempo, una vez a la semana, tal vez, me despierto de muy mal humor. y me dijo ok (eso no, seguro, pero algo así...), mejor hablemos de narrativa, que yo no era poeta, que había mucha temporalidad en esa frase, demasiada, que de seguro llevaba coleccionado fragmentos en secreto desde hace años para llegar a decirle eso.
después me fui de lom y carlos también se fue de lom y después salimos en un libro juntos, un libro que hizo carmen soria, la maga, y celebramos estar juntos ahí, y meses después la carmen me llamó porque estaba en cataluña, y yo viajaría para verla en girona, tomaría los ferrocarriles, y no pude viajar porque me enfermé y luego vine a chile y carlos cociña estaba en el lanzamiento de carmen y los abracé a ambos, no recuerdo porqué y luego vine nuevamente a chile y el carlos estaba en el lanzamiento de diario de las especies y me contó de aguas servidas y recordamos las tardes de lom y los dibujos, y luego vi el libro en la feria, y lo estuve leyendo, y no he visto a carmen, yo tampoco, me dijo carlos, pero a veces extraño su risa, le dije, o el montón de ideas, los miles de dibujos que ella también hacía en pedacitos de papel.
la semana pasada me regalaron aguas servidas, justo tenía problemas con el agua potable. ¡tantos! mis ojos la toleran poco. la exageración del cloro y aditivos. incluso algunos pensaban que yo estaba llorando desde hace un par de meses. pero no estaba llorando por el agua potable, creo que lloraba por la lectura de aguas servidas, o tal vez sólo el recuerdo desfasado. entonces hice muchos dibujos sin cigarrillos, sin todo el humo de carlos, sin los pedacitos de carmen, hice esquemas en la solapa de su libro, algunas ventanas. una lista de ideas abreviadas que dice:

vic
tas-ca-cc
al

pd: “…la palabra abre y cierra el círculo de posibilidades, pero no es la palabra sino el sinnúmero de momentos que ya no son de uno sino de otro que no soy yo ni otro sino los caminos que nos llevan al lenguaje de cada recodo…” (aguas servidas, carlos cociña, ediciones del temple, 2008)
finalmente me dormí. y de seguro soñé y extrañé.
hubo desfases en la memoria.

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