viernes, 19 de diciembre de 2008

mexicanos


esta semana me han llegado tres reseñas de diario de las especies, las tres escritas por autores mexicanos, más el excelente regalo de mario bellatin leyendo diario de las...en su salón de belleza preferido, después de ese encuentro absurdo de literatura/vida que tuvimos en la esquina de jalapa y álvaro obregón:

La tercera mano
Por Eve Gil (Sonora, 1968)

Diríase que lo único que sabe sobre la novela que desea escribir, es que quiere escribir una novela. Y se supone que el blog es una suerte de planta generadora de ideas. El diario de las especies, hay que decirlo, tampoco es la primera novela cuyo tema es la novela misma. Pienso, por ejemplo, en El libro vacío, de Josefina Vicens, cuyo inolvidable narrador, José García, necesita desarrollar la idea para una novela más que escribir una, pues considera carecer de tema. El caso de A.A es ligeramente distinto. Su problema es más de elección que de iluminación... (seguir en http://la-trenza-de-sor-juana.blogspot.com/2008/12/hebra-para-una-trenza-i.html)


Volitivo Acto de Ventura Narrativa o cómo deshilarse sin desprenderse (una lectura del libro Diario de las Especies* de Claudia Apablaza)
Por Guadalupe Ángeles (Hidalgo, México, 1962)

Claudia Apablaza, en su libro Diario de las Especies, se acerca a la verdad, mostrándola, de esa aseveración de Virginia Woolf: “Todos somos por dentro, aproximadamente 4,000” ; ella avista esta certidumbre contándonos el cuento de su novela, haciéndose mientras la leemos, pero esto es sólo el logro de su voluntad, es el mero hecho de haber sido hechizados a fuerza de seguirla entre los renglones, salpicados, eso sí, de historia reciente latinoamericana, de nombres reconocibles en el ámbito de la literatura, ¿es ella la que se busca en las voces, es ella la sufriente, la errante, la erótica que se vale de su retórica para laberínticamente desdoblarse en múltiples (¿o acaso sólo dos?) especies?

El efecto Apablaza
Por Antonio Ramos Revillas (Monterrey N.L., 1977)

La historia, contada a partir de un blog, qué joven latinoamericano no tiene uno, narra las peripecias de A.A. quien viaja de Chile a Barcelona buscando un sueño: convertirse en escritora. Guiada al principio por el ensueño de Vila-Matas, termina refugiándose en una biblioteca catalana donde tiene acceso no sólo a los libros, sino también a encuentros sexuales y finalmente, a una especie de casa inmóvil e inmaterial como lo es la literatura.Cada entrada a este blog, donde Apablaza o A.A. describe cómo debe de ser una novela, cómo se inicia, cómo seducen o no los personajes, cómo se arma un puente narrativo, resulta gozosamente “comentado” por blogeros —anónimos o no—, que discuten, tensan, se burlan, afinan las ideas de A.A o bien, se le declaran, la invitan a salir, la detestan...

2 comentarios:

Nadir dijo...

qué gusto y que buenos lectores los que te comentan
enbuenahora amiga querida

solanda dijo...

Hola Claudia, Solange Rodríguez te saluda desde Ecuador. Somos parte de la tribu que silabea.
Gracias por visitar mi casa encantada.