sábado, 27 de diciembre de 2008

editores y maestros

siempre me han revisado mis textos antes de ser publicados. algunos escritores dicen que es una idiotez o pendejada.

cuando comencé a escribir, lo hacía la escritora pía barros, mi libro autoformato fue revisado por ella de arriba abajo. cada texto, me cuestionó cada línea. incluso creo (tengo un vago recuerdo) de que lloró por sus favoritos y me dijo que sacara algunos cuentos que no le parecían adecuados, cosa que no tomé para nada en cuenta, todo para mi salvación. luego, mi novela diario de las especies la leyeron un par de buenos amigos, y la revisé línea por línea junto al escritor rolando sánchez mejías. antes de publicarla me hizo tirar a la basura, o muy lejos de la vista y lectura de cualquiera, una novela muy extensa que escribí mientras trabajaba en lom; un editor que enloquece, que quema libros, manuscritos, un editor repleto de rabia que ama a todas sus autoras jóvenes y se las lleva a la cama. novela que me rechazaron en un par de muy malas editoriales, para mi bien y el de todos los lectores, supongo. incluso los que la leyeron decían que publicarla era imposible, atentaba contra la bella e incuestionable dignidad de todo editor.
rolando en esa época me dijo que no le parecía buena, que debía seguir trabajando en otro texto, me pidió que la dejara, que la quemara si era necesario, que comenzara con otro proyecto. eso hice, fue fácil: apretar enter encima de lo escrito, sobre meses de trabajo. luego comencé con el diario... comenzamos a revisarlo meses, semanas, mientras hablábamos de literatura cubana y sus poetas chilenos favoritos. le regalé un libro de millán a quien no conocía y tengo el vago recuerdo de que no le gustó. se quedaba con lihn y con parra y con lihn y con parra. donoso, donoso, donoso. yo también, le dije. después el diario fue aprobado... cuando el diario ya iba a entrar a imprenta lo revisó salvador luis de los noveles, roberto contreras, jaime pinos, ambos de lanzallamas y mi editor mexicano (de jus ediciones), antonio r. ahora debo volver a revisarla para la edición española (canario-africana). pensaba en aumentarla. incluso la mexicana ya tiene dos o tres páginas más que la chilena. podría incluso hacer un post completo, un tema completo. aumentar personajes, temas, algunos espacios virtuales, volver a editarla. borrar párrafos.

en fin, ahora acabo de terminar una novela bastante más extensa que diario..., más bien la estoy revisando y revisando. perdí la cercanía con el maestro. rolando está muy lejos (espero regresar pronto...). estos días me he sentido bastante guacha, dolorosamente guacha, digamos (a pesar que ya tiene editor fijo). por el momento sigo releyéndola, revisando, imprimiendo, cortando, pegando, inyectándole un poco más de tinta...

2 comentarios:

celegiqui dijo...

La corrección en el proceso de edición es un acto de amor hacia el lector.

claudia apablaza dijo...

y yo lo amo...
ca