domingo, 11 de mayo de 2008

amistad

decía que me venía muy bien hacer posdatas para no olvidar algunas ideas. ahora, decía que mi novela diario de las especies va a ser publicada por la editorial mexicana jus: http://www.jus.com.mx/narrativa.htm, y en chile por lanzallamas. en méxico será en breve. este trimestre. estaba leyendo además bolaño salvaje, compilada por paz soldán y faverón y publicado por candaya. no sé si tengo una idea muy definitiva acerca de si hay que seguir haciendo libros de comentarios de la narrativa de bolaño. no me quisiera poner a gritar que no escriban o hablen más de bolaño. incluso algunos dicen que no lo lean más. no sé muy bien por qué. salvador me dice que para qué me compro el libro si después me enojo. me enojo con algunas de las ponencias, como la de carlos franz y le grito a salvador, le grito y él no entiende por qué y finalmente entiende algo, y es que burlarse y burlarse, reírse de los escritores de otras generaciones es la mala leche que se viene cultivando en algunos escenarios, vacíos, repletos, torpes, escenarios al fin. es la mala leche de siempre, de decir qué es y qué no es la literatura, es decir los bolañitos, los niños, los niños que no leen nada, y le preguntaría a él qué es lo que lee, por favor, que por favor me diga qué es lo que lee, porque para hacer esas opiniones al vuelo es que no ha entendido mucho, o no ha entendido nada de lo que lee y si él lee a esos escritores jóvenes que él critica, acasos los lees, a esos a los que les dices que lean, que lean y que no idolatren a bolaño. es triste, egoísta, burdo. cómo saber si es que lo leen o no. por qué mejor no ponerse en la línea de fresán u otros que destacan esas nuevas generaciones que leen a bolaño, porque saben que lo leen, porque conversan con ellos y toman café, café con leche, o té, caminan por la calle, y toman cerveza o lo que sea, pero les hablan, les hablan de literatura y están horas disfrutando de un té solo, un vaso de agua, pero les hablan y les dicen hola y chao y no están en sus oficinas consulares, ministeriales, porque otro decía, ya no sé quien de ellos, creo que echevarría o vila matas, o faverón u otro, qué sé yo, decían que los escritores que ahora tienen entre cincuenta o sesenta años están todos en los ministerios, en consulados o en las grandes editoriales.
decía además que los textos que más me gustaron del libro son las ponencias íntimas, las de los amigos de bolaño, como un plato fuerte de la china destruida, de vila-matas; la batalla futura, de juan villoro; el samurai romántico, de rodrigo fresán; el agitador y las fiestas, de carmen boullosa; bolaño extraterritorial, de ignacio echevarría; la solución bolaño, de alan pauls; roberto bolaño, realmente visceral, de jorge carrión. y no esa de los grandes académicos y que lo saben todo y lo saben tanto que deben poner miles de pie de página o notas al pie para justificar lo que no saben, largos testamentos en que indican en qué minuto u otro bolaño dijo tal o cuál o en qué minuto dejó de decir algo.

decía que prefería los textos que le dedican sus amigos. decía que a veces es mejor confundir literatura y amistad. es lo mejor de todo, creo. cuando fui a chile y regresé me di cuenta definitivamente de eso. antes no lo tenía tan claro. son dos cosas que no quiero volver a separar. literatura y amistad, literatura y vida. son una sola. deberían ser en todos los escritores una sola. antes las negaba, hacía separaciones violentas. y luego me quedaba discutiendo sola. me mutilaba. me mordía la lengua. todo estaba tan oscuro. la amistad y la literatura van de la mano. por eso decía que recuerdo la foto que le tomé a zúñiga, león y montecinos cuando fueron a verme a casa. todo hace menos de un año. la busqué en mi pc antiguo. (por fin ya tengo uno nuevo). no nos veíamos hace meses. a diego no lo había visto jamás. amigos por msn. a luis lópez aliaga a veces lo veía a diario. en el café california, en la esquina de mi casa. a felipe reyes también, en mi casa o en un bar. a roberto, los miércoles en lanzallamas. o tomábamos té cerca de lom, en esa tetería de concha y toro. y él me decía que literatura y vida eran lo mismo. pero cómo escaparse de una u otra si algún día uno lo necesitaba. algo así creo que me decía.