viernes, 21 de marzo de 2008

deambular

decía, decíamos a veces. ¿cuándo? me dirán. no es lo importante hoy. estábamos planificando ir a londres. nos habían invitado a las dos. ¿cierto?
mientras, vendo bolsos en una tienda y me quedo todo el fin de semana aquí y todos viajan y comen manjares. ¿dónde? ¡qué se yo!
y la calle se llena de turistas y hablamos idiomas. improvisamos. y los catalanes se resguardan de la bulla. ¿debería yo también resguardarme? ¿caminar hacia/entre las esquinas?
bebimos una cerveza el otro día y estabas igual. no había cambiado la fisonomía de tus muecas. me hizo gracia esa actitud. también que no quisieras hablar.
me llamaron. me llaman por fono y me avisan que será mein name in google. será en alemán ahora. eso me agrada. parece que para septiembre. el otoño alemán. sin agentes, por supuesto. y sin algunos amigos que antes estaban y que ya no están. mejor. ya no me los tragaba. las escaleras se los llevaron a las puertas. a rodear su infierno. eso me dijo él. en secreto, por supuesto. que no vaya a notarse. ¡por favor!
salvador llegará pronto. tenemos planes de hacer eso portátil. ya te comentaré. cabinas. caminar de aquí para allá. de acá para acá. ¿tan rápido? ¡ya te lo diré!
vendo bolsos en una tienda, le hago reforzamiento a unos niños. y el laboratorio.
extraño a mi madre. ¿te lo dije?
a mi padre. pichilemu. el amanecer en barcelona. por el insomnio y las pastillas, digo.
acabo de vender dos chocolates. una postal.
¿vas a venir este año?
a veces me confudo y no sé si eras tú o él o cuál de todos ellos. la otra vez pasaste por fuera de mi casa. reptabas. tirabas trastos y no quise hablarte, por vengüenza a que no me reconocieras. ¿me viste?
( seguro tú tiraste el escritorio)
después te vi de lejos en el metro y desapareciste entre los turistas. en la estación de drassanes.
recogimos un escritorio de la calle. me hacía falta. ahora puedo escribir a cualquier hora.
aunque eso no asegura nada. ¿lo sabías? buscabas esa, tu trascendencia. pobre de ti. profano. sucio. asqueroso arribista de las portadas.
¿y nuestra infancia/adolescencia?
¡qué va! ya estás enterrado.
trataré de ir a la librería hoy. encontré il mondo de banana yoshimoto. ese traductor italiano.
sigo sin tener demasiadas clases. así es por estos lados. camino, más que nada. deambulo. y sabes que leía amrita, n.p. y mis compañeros de la autónoma me llaman, me persiguen para que les diga el secreto. no me lo sé, insisto. y me escondo en estas esquinas.
mis padres me traerán libros de chile. iremos a viena, a venecia. miraremos esos caballos.
hoy debo recorrer las calles y encontrar una repisa. ya sabías que me regalaron doscientos libros. entre ellos cabrera infante y seta. brecht.
y me llaman de la biblioteca y me dicen que pase por el libro. especies de espacio. ¿parece que también leías a perec?
ahora escucho the smiths. trazo algunas líneas para no confundir la cocina de yoshimoto con la mía. que es tan pequeña.
por eso digo y repito: los espacios. los espacios. los espacios. y me pongo a observar. a mirar todos los mapas de japón: kyoto, tokyo, hiroshima. ¿irás?