lunes, 7 de enero de 2008

la literatura es clarice lispector




copio y pego

un fragmento de la entrevista a augusto effio ordóñez (1977), narrador peruano, que publicó su libro de relatos lecciones de origami por editorial matalamanga



escribo desde la insatisfacción. por la ingenua promesa de que existe un universo donde las cosas se disponen a mi antojo, aunque luego descubro que cada personaje elegido tiene un destino, que todo estaba ya dispuesto en los escenarios que creí inventar, que sólo faltaban mis ojos detrás de la cerradura para que todo adquiera un sentido.
tengo un gusto monomaníaco por lo corrupto. esas alianzas, sacrificios y sobreentendidos propios de personajes que se saben ajenos a las reglas básicas del mundo, me ofrecen los pretextos necesarios para que mis personajes se comporten de la manera en que los había imaginado.
creo que no existe mejor referencia a lo que es la literatura que la de clarice lispector. cuando cuenta que de niña, tendida en una hamaca leyendo un libro, no era sólo una niña con un libro, era en realidad una mujer con su amante...


es muy ambicioso hablar de la narrativa peruana actual y ser concluyente. sobre todo porque no me interesa leer todo lo que se publica y mis últimas experiencias me dicen que es lo mejor. sin embargo, la sensación que tengo es que estamos en una etapa de transición muy delicada que, probablemente, defina nuestro destino “editorial”. es decir, la presencia de casas editoras de alcance mundial ha producido cierta homogenización en la oferta en cuanto temática y estilo que puede ser preocupante. quizá esto no haya sido dramático por la presencia de editoriales jóvenes que se desenvuelven con mayor autonomía y riesgo, pero incluso estas pueden verse contagiadas por ciertas prácticas perniciosas.
te doy un ejemplo, a riesgo de ganarme algunas enemistades. “abril rojo” me parece una novela fallida, sosa y de muy discutible calidad estética. ojo que santiago roncagliolo tiene trabajos más interesantes, pero esta es su novela más promocionada. la única razón para que esto suceda, para que este libro tenga la presencia omnívora que aún tiene en los pocos espacios de difusión de libros en el perú, es el premio que está detrás de él, todos lo sabemos. en este escenario, otra transnacional recientemente instalada: planeta, se anima a publicar una novela como “gracias, señor, por tu venganza”, de javier arévalo, que yo la leí como una versión diluida y perezosa de “abril rojo”. tiene los mismos ingredientes aparentemente vendedores: la estructura básica de un triller y satélites de referencias religiosas, de violencia y provincianismo que tambalean en la trama.