decía que me venía muy bien hacer posdatas para no olvidar algunas ideas. ahora, decía que mi novela diario de las especies va a ser publicada por la editorial mexicana jus: http://www.jus.com.mx/narrativa.htm, y en chile por lanzallamas. en méxico será en breve. este trimestre. estaba leyendo además bolaño salvaje, compilada por paz soldán y faverón y publicado por candaya. no sé si tengo una idea muy definitiva acerca de si hay que seguir haciendo libros de comentarios de la narrativa de bolaño. no me quisiera poner a gritar que no escriban o hablen más de bolaño. incluso algunos dicen que no lo lean más. no sé muy bien por qué. salvador me dice que para qué me compro el libro si después me enojo. me enojo con algunas de las ponencias, como la de carlos franz y le grito a salvador, le grito y él no entiende por qué y finalmente entiende algo, y es que burlarse y burlarse, reírse de los escritores de otras generaciones es la mala leche que se viene cultivando en algunos escenarios, vacíos, repletos, torpes, escenarios al fin. es la mala leche de siempre, de decir qué es y qué no es la literatura, es decir los bolañitos, los niños, los niños que no leen nada, y le preguntaría a él qué es lo
que lee, por favor, que por favor me diga qué es lo que lee, porque para hacer esas opiniones al vuelo es que no ha entendido mucho, o no ha entendido nada de lo que lee y si él lee a esos escritores jóvenes que él critica, acasos los lees, a esos a los que les dices que lean, que lean y que no idolatren a bolaño. es triste, egoísta, burdo. cómo saber si es que lo leen o no. por qué mejor no ponerse en la línea de fresán u otros que destacan esas nuevas generaciones que leen a bolaño, porque saben que lo leen, porque conversan con el
los y toman café, café con leche, o té, caminan por la calle, y toman cerveza o lo que sea, pero les hablan, les hablan de literatura y están horas disfrutando de un té solo, un vaso de agua, pero les hablan y les dicen hola y chao y no están en sus oficinas consulares, ministeriales, porque otro decía, ya no sé quien de ellos, creo que echevarría o vila matas, o faverón u otro, qué sé yo, decían que los escritores que ahora tienen entre cincuenta o sesenta años están todos en los ministerios, en consulados o en las grandes editoriales.
as fiestas, de carmen boullosa; bolaño extraterritorial, de ignacio echevarría; la solución bolaño, de alan pauls; roberto bolaño, realmente visceral, de jorge carrión. y no esa de los grandes académicos y que lo saben todo y lo saben tanto que deben poner miles de pie de página o notas al pie para justificar lo que no saben, largos testamentos en que indican en qué minuto u otro bolaño dijo tal o cuál o en qué minuto dejó de decir algo. 


















